El coronavirus ensombrece las previsiones económicas para el 2020

El año 2019 fue un año marcado por la incertidumbre, el debilitamiento de determinados sectores industriales, la guerra comercial entre EEUU y China, el Brexit y la creciente tensión entre Irán y Estados Unidos. Como consecuencia, el crecimiento de la economía mundial se debilitó, y las previsiones de crecimiento para 2020 se moderaron.

Nada más comenzar el año, todos estos elementos parecen haber pasado a un segundo plano tras la irrupción y extensión del “coronavirus” en la escena mundial. Sin duda, un elemento no esperado hace apenas unos meses que actúa como un nuevo shock que afecta ya a la economía mundial y cuyo impacto futuro se comienza a estimar, si bien es muy complicado hacer valoraciones sobre el grado de su incidencia.

Si bien desde el ámbito científico parece claro que este virus y la enfermedad que genera no es especialmente diferente de otras gripes con las que convivimos habitualmente todos los años, su impacto en la economía es evidente. Esto es así porque incide en dos factores fundamentales para el correcto funcionamiento de los mercados.

Por una parte, pone de nuevo de manifiesto la importancia y el efecto de la confianza en el comportamiento de los agentes económicos, bien por exceso (euforia que lleva a burbujas), o miedo (que lleva a la parálisis). En este caso, el miedo a la extensión de los contagios y la medidas implementadas por diferentes gobiernos han supuesto un shock de demanda y oferta, cuyo efecto es la caída de la producción. La falta de confianza se extiende también casi de manera inmediata en las bolsas, que en algunos casos no habían registrado caídas como éstas desde la crisis financiera de 2008.

Algunas voces apuntaban recientemente que la globalización podría estar en retroceso, dadas las políticas proteccionistas de algunos países. El coronavirus evidencia claramente la interconexión (global) de nuestras economías a través de las cadenas de valor y lo complicado de “deshacer” la globalización. El efecto a través de las cadenas de valor globales viene dado por tres factores. Por una parte, los bajos niveles de stocks que mantienen las empresas, y que ahora, en momento de caída de la producción debida a las medidas de contención no pueden atender sus pedidos. En segundo lugar, la mayor dependencia hoy de la grandes multinacionales de plantas en China. Hoy China representa el 16% del PIB mundial frente al 4% en 2003, cuando surgió el SARS. China exporta el 40% de la ropa y el textil y el 16% del mobiliario del total mundial. Se estima que el crecimiento de China podría reducirse al 4,5% en el primer trimestre del año, y esto, dado su peso, sin duda tendrá incidencia sobre la economía global.

En tercer lugar, las regiones más afectadas por el virus son especialmente importantes para algunas industrias globales, como la electrónica y el automóvil. Se estima que la exportación global de smartphones podría reducirse hasta un 10% en 2020. Como ejemplo, Apple, dependiente de la fabricación de sus iphones en China, podría reducir su producción entre un 5-10% en el primer trimestre del año. En cuanto a la automoción, las plantas de Hyundai en Corea del Sur tuvieron que cerrar por falta de suministros, y Nissan o Fiat Chrysler también han anunciado posibles cierres o paradas de la producción.

La caída de la actividad industrial, la reducción en los desplazamientos y la extensión a Oriente Medio afectará también a la demanda de energía y la caída de los precios, lo cual incidirá, de manera indirecta, a la economía de los países productores. Por todo ello, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya alertó recientemente de que el comercio mundial a principios de este año crece por debajo de la tendencia reciente y esto podría empeorar debido al coronavirus y su incidencia en las perspectivas comerciales.

Como economía abierta y con una importante presencia de multinacionales, Navarra no es inmune a esta situación. Lo dicen las cifras y no lo están diciendo las empresas. El 6,4% de nuestras importaciones (354 millones de euros) vienen de China, principalmente bienes de equipo (54%), componentes de la automoción (11,8%) y materias primas (8,12%). Pero la incidencia del coronavirus en China, también puede trasladarse a las empresas navarras de manera indirecta a través de sus principales socios comerciales. China representa el séptimo mercado para Francia, y es el tercer país importador de Alemania, nuestros dos principales socios comerciales.

Habitualmente es difícil hacer previsiones en economía, y más en un escenario como el actual. La gran incertidumbre es cómo evolucionará la extensión del coronavirus y cómo reaccionarán los gobiernos de los países afectados. Oxford Economics estima que, en función de cómo evolucione, podría restar entre un 0,5% y un 1,3% al crecimiento del PIB mundial en 2020. La OCDE considera que el crecimiento mundial en 2020 podría reducirse al 1,5%, la mitad de lo estimado antes de la extensión del coronavirus, y algunos países podrían entrar en recesión. Esperemos que veamos pronto cambios en la tendencia de contagio y la calma vuelva lo antes posible a los mercados.

 

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